A veces, muchos de nosotros somos así, requerimos ciertas cosas con una "urgencia", que no la es. Y es solamente el deseo de posesión, lo que nos deja tranquilos. Podemos tener amores falsos, o amigos falsos, pero para muchos, es mejor tener algo falso, a no tenerlo. Cuando no conocemos lo que es verdadero, se nos hace más fácil tomar lo falso como real, o cuando nuestro tacto o vista emocional están algo desgastados no los distinguimos. Es como un efecto placebo, esa seguridad de tener produce un efecto parecido a la felicidad, pero en el fondo no lo es. Nos deja una falsa sensación de estar satisfechos, aunque sigamos vacíos.
En estas fiestas, muchas personas optan por tener algo falso... preferible tener ese lazo endeble e hipócrita, a no tener nada. Por eso también mucha gente ofrece obsequios, es una manera de tratar de compensar el cariño que faltó, el tiempo que no dieron, las veces que no se dijo "perdón"... mientras más caro el placebo, tal vez pueda sustituir al amor piensan muchos, pero no es así. Disfrutemos el día de hoy sin falsedades, no basta con tener, se requiere que lo que tengamos sea verdadero... y también lo que demos, porque no podemos esperar recibir, aquello que no damos. Busquemos y demos el amor original, aquél que es emitido por el banco central del amor, y no ése que ha inventado una u otra persona para engañar, sacar provecho, y estafar... ese que lo encontramos en cualquier lado, pero no vale nada
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