Y así, en un abrir y cerrar de ojos transcurrieron 20 años, y como las novelas de Asimov, algunas de esas cosas se volvieron reales, ya saben, como los televisores planos con múltiples canales, las videollamadas, las gafas para ver películas y cosas por el estilo. De todos modos, hay cosas que no existen todavía, y por su concepción se ven lejanas de que ya se usen el próximo año, me refiero al auto volador, la patineta que levita, o la ropa autoajustable.
Ahora me dicen ¿Cuál es mi enfoque?¿Porqué me pongo a hablar de una película? Bueno, sucede, que todos tenemos una expectativa del futuro. Seguramente si otra persona hubiese dirigido esa película, hubiera descartado ciertos avances tecnológicos que aparecieron allí, y puesto otros. Cada quien tiene una visión diferente del futuro, de lo que podría pasar, y de como sería cada uno en el tiempo.
No obstante, es un futuro creado por nuestra imaginación, no importa que aproximado esté, nunca será 100% como lo proyectamos. Sea que pienses en 5 años en el futuro, 10 años, 20, mientras más lejano sea el día, más diferente será de la pintura original que tenías en tu cabeza. Digo, ahora mismo has de tener una visión del 2015, cuando lleguemos allá, no será así como lo ves, no en un 100%.
No importa cuan pesimista, u optimista tengas tu expectativa del futuro, lo cierto es que no se cumplirá 100% la predicción, así que mientras falten años, meses, semanas, o incluso días para el evento, puede cambiar la historia en un segundo. Ya llegaremos al futuro, a ese que tanto quisimos, o tanto temimos, pero aún está en nuestras manos, tú lo manejas, eres el director... y esta historia continúa... 
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